Un argumento es una serie lógicamente engarzada de proposiciones de las cuáles se dice que una es la conclusión y el resto son las premisas.
Argumentar es proveer razones para sostener una idea. Esto es relevante en virtud de la conceptualización ofrecida en el párrafo precedente: argumentar no es enunciar una proposición aislada, sino que es expresar un grupo o colección de proposiciones que deben estar lógicamente entrelazadas y de las cuales una – la conclusión – es producto inferencial del resto. Es importante advertir que en un argumento la conclusión es siempre singular, pero las premisas pueden ser una o varias.
En un argumento lógicamente correcto decimos que la conclusión se sigue de las premisas. La conclusión es la opinión, idea, hipótesis, tesis o creencia que se sostiene. Las premisas son las razones, pruebas o evidencia que proveen sustento a la conclusión. Es decir, mientras que las premisas son “las pruebas”, la conclusión es “lo probado” por las premisas.
La enunciación de una proposición aislada no constituye un argumento porque, en esencia, la práctica de argumentar no consiste en simplemente aseverar nuestro punto de vista, sino en expresarlo y justificarlo, es decir, hacer públicas las razones que sustentan, que apoyan la corrección o verdad de lo aseverado. Así, por ejemplo, afirmar aisladamente que
0. Fumar cigarrillos es malo para la salud
No es un argumento, en tanto dicha afirmación por sí sola no provee al auditorio de las razones que sirven de base para tenerla por cierta o correcta. En cambio, si decimos
1. Los cigarrillos contienen sustancias tóxicas como el monóxido de carbono, el arsénico y el amoníaco o alquitrán.
2. Se ha demostrado que dichas sustancias guardan una relación causal con el surgimiento de diversos tipos de cáncer y generan alteraciones cardiovasculares.
3. El consumo de sustancias que generan cancer o importan alteraciones cardiovasculares es malo para la salud.
Por lo tanto,
4. Fumar cigarrillos es malo para la salud.
No sólo hemos aseverado una tesis o hipótesis (4), sino que también hemos expresado una serie de razones que sirven de sustento para la misma (1 a 3).
En el ejemplo precedente, las afirmaciones 1, 2 y 3 son las premisas, mientras que 4 es la conclusión (nótese que la cláusula “por lo tanto”, en general anuncia la llegada de la conclusión de un argumento). Esto quiere decir que 4 es la tesis que se pretende mostrar, y las afirmaciones 1 a 3 son el sustento o justificación de dicha tesis.
El paso o salto de premisas a conclusión es lo que se conoce como “inferencia”. Inferir es extraer información nueva a partir de información previamente conocida. Así, en un argumento la conclusión es la información que se extrae a partir de las premisas. Dicha extracción de información debe de atender a las reglas de la lógica para ser aceptable.
La lógica es la disciplina que tiene como uno de sus objetos centrales de estudio justamente a las inferencias, a ese paso o salto de premisas a conclusión. Dependiendo de la fuerza con la que las premisas apoyan a la conclusión, podemos decir que una inferencia es de tipo deductivo o inductivo.
En un argumento en el que el salto inferencial de premisas a conclusión es de orden deductivo, la conclusión es necesariamente verdadera, si las premisas son verdaderos. Esto quiere decir que en las inferencias deductivas no es posible que la conclusión sea falsa en tanto las premisas sean verdaderas.
En cambio, en las inferencias de orden inductivo, si las premisas son verdaderas, entonces la conclusión es probablemente verdadera. Esto significa que en los argumentos en los que el salto de premisas a conclusión es inductivo, es posible que la conclusión sea falsa a pesar de que las premisas sean verdaderas. En la inducción, la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusión -como en cambio sí lo hace la deducción- en virtud de que el apoyo que las primeras brindan a la segunda es tal que la conclusión es apenas probablemente verdadera, de ser verdaderas las premisas. Ahondaremos sobre esto en una entrada posterior de este blog.
Gracias por leer.
