La falacia de la falsa dicotomía es una falacia informal en la que se presenta un hecho o circunstancia de modo que aparentemente no existan sino dos opciones únicamente: una irrazonable o plenamente indeseable y otra no tan irrazonable o más apetecible (siendo la segunda la que el/la «argumentador/a» considera como la opción correcta hacia la que quiere decantar la discusión). Se trata, pues, de una táctica pseudo-argumentativa en la que se pretende encasillar o plantear una discusión como si sólo existieran dos opciones, omitiéndose el reconocimiento o manifestación de otras alternativas plausibles en un intento por dirigir la discusión en la línea pretendida por quien expresa el pseudo-argumento.
Ejemplo:
A: «El periodo de admisión a la Universidad X está abierto. O te inscribes ahora e inicias tus estudios de Derecho, o dejarás pasar la oportunidad de iniciarte en la vida universitaria y te convertirás en un miembro improductivo de la sociedad. Es obvio que todos queremos ser miembros productivos de la sociedad y no dejar las oportunidades de iniciarnos en la vida universitario. En razón de ello, creo que es evidentemente mejor que te inscribas ahora a la Universidad X e inicies tus estudios de derecho»
Como se puede ver, el planteamiento de la situación por parte de la persona A es tal que pareciera que no existe mas opciones que inscribirse a la Universidad X o dejar pasar la oportunidad de comenzar la vida universitaria. Esto se presenta en dichos términos posiblemente con el fin de persuadir a alguien de que se inscriba en la universidad en cuestión (y a estudiar Derecho, por lo visto, lo cual – de suyo – podría considerarse como un despropósito por más de uno, pero eso no lo examinaremos aquí y ahora). Sin embargo, es de esperarse que haya más opciones, pues seguramente existen otras universidades -distintas de X- con procesos de admisión abiertos o que se abrirán en momentos diferentes. Del mismo modo, no es cierto que no inscribirse en un determinado momento a una universidad en específico suponga como única alternativa «dejar pasar* la oportunidad de iniciarnos en la vida universitaria y convertirse en un miembro improductivo de la sociedad» pues uno puede perfectamente realizar o emprender una actividad diferente que sea igualmente productiva.
Notas:
*Conviene aclararse que, al menos en el contexto lingüístico del autor, en la expresión «dejar pasar…» suele inscribirse una cierta idea de definitividad cuando se usa en modos como el aquí presentado. En ese sentido, «dejar pasar…» en el ejemplo significa algo distinto de simplemente «esperarse». Si bien otras formulaciones más precisas eran posibles para el ejemplo, la elección se hizo atendiendo a la manera en la que naturalmente se habla en el contexto del autor.
